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El verano es sinónimo de calor, vacaciones… y también de prestar un poco más de atención a cómo conservamos los alimentos. La carne es un producto fresco y de gran calidad, pero para disfrutarla en las mejores condiciones conviene seguir unas pautas muy sencillas.

Uno de los errores más frecuentes es dejar la compra demasiado tiempo en el coche o sobre la encimera antes de guardarla. En cuanto llegues a casa, coloca la carne en la parte más fría del frigorífico, donde la temperatura se mantenga entre 0 y 4 ºC.

Si no tienes pensado consumirla en los próximos dos o tres días, lo mejor es congelarla cuanto antes. Así conservará mucho mejor su sabor, su textura y todas sus propiedades. Un pequeño truco es dividirla en raciones antes de congelarla; así solo descongelarás la cantidad que realmente necesites.

Otro consejo importante es descongelar siempre la carne dentro del frigorífico y nunca a temperatura ambiente. Puede tardar unas horas más, pero es la forma más segura de hacerlo.

Y recuerda: si compras en una carnicería de confianza, además de llevarte un producto de máxima calidad, también puedes pedir que te preparen la carne según el uso que vayas a darle. Un buen corte y un buen consejo marcan la diferencia.

En Carneman trabajamos cada día para ofrecerte carne fresca, elaborados caseros y el asesoramiento que necesitas para sacar el máximo partido a cada compra. Si tienes dudas sobre cómo conservar cualquier producto o qué corte elegir para una receta, estaremos encantados de ayudarte tanto en nuestra tienda como a través de nuestra web.

¡Te esperamos en Carneman, donde la calidad empieza mucho antes de llegar a la mesa!